martes, 1 de diciembre de 2009

Historia del quinto hermano del barbero.

Mi quinto hermano nunca quiso trabajar. Prefería mendigar por las noches y alimentarse con la que podía conseguir-comenzó contando el barbero al califa-. Igual que los demás hermanos, al morir mi padre recibió cien dracmas de plata, su parte de la herencia.
Estuvo dando vueltas mucho tiempo, si saber que hacer con ese dinero, hasta que por fin decidió invertirlo en vasos, jarras y otros objetos de vidrio. Puso toda su mercadería en una canasta, alquilo una pequeña tienda y allí se sentó, de espalda a la pared y con la canasta adelante a esperar la llegada de compradores.
Mientras esperaba, mirando su canasta, comenzó a pensar en voz alta-en esta canasta esta todo lo que poseo en el mundo. Cuando lo venda duplicare mi dinero, y volveré a usarlo para comprar mercadería. Los cien dracmas se harán doscientos, los doscientos cuatrocientos. Pronto tendré cuatro mil monedas de plata. De cuatro mil llegare rápidamente a ocho mil, y cuando llegue a diez mil, me haré joyero. Negociare con perlas y diamantes y ganare todo el dinero que quiera. Y entonces comprare una hermosa casa, muchos caballos y esclavos y traeré a los músicos y a las bailarinas en la cuidad para que todos sepan quien soy. Pero no parare hasta juntar cien mil dracmas, y entonces me sentiré como un príncipe y pediré la mano de la hija del gran Visir, prometiendo entregarle mil monedas de oro la noche de mi casamiento. Si cometiese la torpeza de negarme la mano de su hija, cosa que es imposible, iría a robársela en sus propias barbas. En cuanto este casado con la hija del gran Visir le comprare diez eunucos negros, los mas jóvenes y gallardos.
Yo siempre vestiré como un príncipe, y montado en un hermoso caballo con silla de oro adornado de perlas y diamantes, me paseare por la cuidad acompañado por muchísimos esclavos que irán delante y detrás mío. Así me presentare en el palacio de Visir, que me recibirá como yerno, cediéndome su asiento y sentándose el en un lugar inferior.
Cuando esto suceda dos de mis sirvientes, llevando cada uno una bolsa de monedas de oro, se adelantaran. Yo tomare una y le daré a Visir:- Aquí están las mil monedas de oro que prometieron para la noche de mi casamiento- Y tomando la otra diré:- Y esta es para demostrarle que yo siempre doy más de lo que prometo.
Toda la cuidad hablara de mi generosidad. Después volveré a mi casa y me sentare en un puesto de honor. Mi mujer, que será hermosa como la luna llena, permanecerá de pie, y yo no le prestare ninguna atención, como si ahí no hubiese nadie. Las damas de honor que estarán al lado de ella me dirán:-Amo y señor, su hermosa esposa espera su mirada y sus caricias, ¿Porque no la mira?, ¿Porque no le permite sentarse? No le contestare ninguna palabra. Ellas se arrojaran a mis pies suplicándome, pero apenas si les echaré una mirada distraída sin tomarlas en cuenta. Así, desde el primer día de mi matrimonio le demostrare como pienso tratarla el resto de su vida. Entonces tomare una bolsa con quinientas monedas de oro y las regalare a las doncellas para que se retiren y me dejen solo con mi esposa.
Después de que mi mujer se acueste, me acostaré yo, dándole la espalda y pasare toda la noche sin decirle una sola palabra.
Al día siguiente ella se quejara con su madre, y mi corazón rebosará de placer. Su madre vendrá a verme, y besándome la mano me dirá:-Señor, le pido de rodillas que mire a mi hija, ella lo ama con toda su alma.
Yo no la mirare ni diré ninguna palabra. Entonces la madre se arrojara a mis pies, y besándolos dirá:-señor, concédale la gracia de hablarle. Pero yo seguiré sin inmutarme. Ella tomara una copa de vino y poniéndola en la mano de su hija le dirá:- No rehusare esta copa de una mano tan bella. Mi mujer llegara con la copa y me hablara, bañada en lagrimas, rogándome que la reciba.
Entonces yo, cansado de sus ruegos, le echaré una mirada terrible y le daré una tremenda bofetada, y le daré una patada con tanta fuerza que ira a parar a la punta del sofá.
Tan entusiasmado estaba mi hermano de sus sueños de poder que, imaginando que era su esposa le dio una tremenda patada a la canasta llena de copas de vidrio, haciéndolas mil pedazos y volviendo a quedar tan pobre y miserable como era al principio de la historia.






Fundamentación:
El cuento trata de un hombre que es pobre y consigue un poco de riqueza y sueña lo que haría con ella si la duplicaría, en el cuenta que su vida seria muy diferente. ya que sueña con los lujos de la vida y casarse con la hija del rey y tenerla sumamente a sus pies. Al estar tan metido en su sueño creyéndolo real pateo la canasta con los objetos en lo que había invertido el poco dinero que tenía.

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